Ortografía
Propósito de este Blog
para la actividad final el propósito
puede ser el mismo ya que escribir textos sin faltas de ortografía y con
coherencia, sean del ámbito que sean, siempre representa un beneficio y una
necesidad básica que no se debe pasar por alto. Una correcta escritura fomenta
que tus oportunidades laborales se vean incrementadas, contribuyendo a la
construcción de una óptima imagen profesional. Escribir bien no es una tarea sencilla,
ya que requiere de práctica, de conocer a fondo la estructura lingüística de
nuestra lengua y, sobre todo, de leer mucho. Sin embargo, las ventajas son
muchas, dejando así de lado valores como la ansiedad y la falta de serenidad a
la hora de enfrentarse al folio en blanco. Escribir es comunicarse. Si la
ortografía es incorrecta, el mensaje llegará defectuoso al destinatario y, por
tanto, la comunicación no será la adecuada y se perderá por el camino. Así que
espero poder cumplir muy bien estos propósitos para poder tener una excelente
ortografía, ya sea para el ámbito educativo, profesional e incluso, el
personal.
Bibliografía
Barquero, J. (2003). eserp. Obtenido de
https://es.eserp.com/
Cuadro Comparativo
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Sustantivos
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¿Cuál es su función? Un sustantivo es una categoría
gramatical o clase de palabra que se utiliza para nombrar un objeto,
sujeto, lugar, concepto. Por ejemplo: Juan, auto, casa, Buenos Aires. |
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Adjetivos
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¿Cuál es su función? Es una clase de palabra que califica
al sustantivo en la oración, aporta información
adicional o complementa su significado. El adjetivo se coloca delante o
después del sustantivo, concordando en género y número. |
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Adverbios
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¿Cuál es su función? Su principal función es servir de
complemento circunstancial, esto significa que puede responder a las
preguntas dónde, cómo, cuándo o cuánto. |
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Preposiciones
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¿Cuál es su función? Es una parte invariable de la
oración, o sea, que no sufre cambios o accidentes gramaticales (no tiene ni
género: femenino o masculino, ni número: singular o plural) y su finalidad es
la de introducir un término. |
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Conjunciones
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¿Cuál es su función? Es una palabra o conjunto de ellas
que enlaza proposiciones, sintagmas o palabras. Constituye una de las clases
de nexos. No debe confundirse con los marcadores del discurso, nexos de orden
superior que unen textos, y no palabras, sintagmas ni oraciones. |
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Pronombres
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¿Cuál es su función? Son palabras o morfemas cuyo referente
no es fijo, sino que se determina en relación con otras que normalmente ya se
han nombrado. Pragmáticamente se refieren con frecuencia a personas o cosas
reales extralingüísticas más que a sustantivos del contexto. |
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Verbos
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¿Cuál es su función? Son aquellas palabras que se
utilizan para expresar acciones, estados, actitudes, condiciones, sucesos de
la naturaleza o existencia. Por ejemplo: vamos, estuvieron, correrás. |
Bibliografía
editorial, E. (26 de Agosto de 2021). Conceptos. Obtenido de
https://concepto.de/sustantivo/
Pesadillas para cenar
Sustantivos Adjetivos Adverbios Preposiciones Conjunciones Pronombres Verbos
Rozar la pared rasposa con las
yemas de los dedos la ayudaba
a no perderse en medio de la oscuridad. A no despegarse o, al menos, a imaginar que caminaba en línea recta. Ya ni sabía cuánto tiempo
llevaba avanzando sin ver nada, sólo un puntito
de luz al frente que se mantenía de un tamaño constante. Ni crecía ni disminuía.
Por eso creía que no se acercaba a ningún lugar, pero
tampoco se alejaba. Aquel era sólo un minúsculo círculo blanco que le prometía una salida. La típica luz al final del
túnel. Caminaba. A paso lento. Sin detenerse. La pared no
era demasiado áspera: sentía —aunque, claro, sólo podía imaginarlo— que estaba construida con algo
parecido a esas
piedras grandes y redondas que se encuentran al fondo de los ríos y de los
arroyos. Sin embargo, notaba
que tenía lastimadas las yemas de los cinco dedos, pero ni cómo verlas.
Al principio, durante algunos minutos o quizás una
hora —no lo sabía porque
tampoco tenía forma de contar el tiempo—, todo era puro silencio y sólo escuchaba sus pensamientos. Pensamientos que en realidad sólo
repetían preguntas o trataban
de adivinar en dónde podía estar. Y por qué. Lo raro era que, a pesar del silencio y de la oscuridad, sentía que alguien la observaba.
Volteó hacia la izquierda y la derecha para intentar ver algo, pero fue en vano: era una presencia que no estaba en esas direcciones,
estaba en todos lados.
Como si la forzara a moverse.
Así pasó un rato. Pero
luego, poco a
poco, como si llegaran de lejos, como ecos que se acercaban, empezó a escuchar voces de niños, de niñas, que pedían
compañía y decían cosas como:
¿Dónde estoy?
Someone there?
¿Quién anda ahí?
¿Aló?
¿Me escuchan?
Hola
¡Ayuda!
Onde estou?
¡Mamá!
No veo nada, no veo nada
Je ne vois rien
Podía entender las palabras,
incluso aquellas en
idiomas que no conocía, pero se escuchaban muy
lejos, como si estuvieran
a kilómetros de distancia.
Violeta no recordaba la forma en que había llegado a ese pasadizo
negro, simplemente sabía que estuvo
ahí de un momento a
otro, caminando, perdida. También ignoraba el motivo, y por eso se lo preguntaba. Lo que sí sabía
PASILLOS Y ESCALERAS
Era que los párpados se le habían vuelto pesadísimos,
y que había instantes en
que seguía avanzando con los ojos cerrados,
dado que no veía nada aunque los mantuviera abiertos, y el sueño la tenía exhausta.
Además, aquella presencia,
a la vez que maléfica y hostil, se sentía adormecedora. Como si le
cerrara los ojos. Se caía
de sueño porque llevaba ahí tanto tiempo,
que no podía mantenerse despierta,
pese a las voces que no dejaban de escucharse.
Por fortuna, luego de un
buen rato, el puntito de luz que veía al frente comenzó a crecer sin más, de golpe, hasta
transformarse en
un círculo, y luego en una esfera más grande: de pronto podía ver el piso, las paredes, el camino que
tenía enfrente. Se detuvo. La inesperada iluminación, así como la posibilidad
de encontrar una salida
pronto, la ayudaron a sacudirse
el sueño y a
mantener los ojos bien
abiertos. Tenía la mirada puesta en el suelo. Los azulejos se veían limpísimos,
con relucientes rombos oscuros, negros y blancos, como si fuera la pista de
baile de alguno de los palacios cuyas larguísimas descripciones había leído en los libros que
acumulaba en los
estantes de su habitación.
De repente se encendieron
unos candelabros que colgaban del techo; su luz le permitió saber que se
hallaba en un
corredor sin puertas que parecía infinito. Pensó que aún tendría que dar
muchísimos pasos para llegar a algún lugar, si es que había algún lugar al que
llegar. Bueno, al menos ahora veía.
De inmediato pensó que tal vez se parecía
al interior del Palacio Real de Madrid, al que nunca había entrado pero sí contemplado montones de veces
desde fuera: se sentaba con su madre a comer un bocadillo de jamón y una Fanta
de limón, cada una leyendo su libro sin decirse nada. Todas esas mañanas y
tardes imaginó cómo se vería el palacio por dentro.
13
Siguió avanzando. Todavía no
quitaba la mano de la pared, tan diferente de aquellos pisos elegantes: como
una cueva, no tenía forma, era gris y bastante fea. Tal como lo había pensado, estaba hecha de piedras como las de ríos y arroyos. No eran
paredes blancas y limpias como las que, según ella, tendrían los castillos o el palacio español.
Se detuvo otra vez. Acercó la
mano a los ojos para comprobar
si se había lastimado, y vio
que de las puntas de los dedos le brotaban algunas manchas de sangre de un gris
tenue. ¿Sangre gris?
Se vio los pies descalzos y
movió los dedos, también grises; luego recorrió con la vista las figuras
geométricas de la pijama que le había regalado su abuela un año antes, en su cumpleaños número diez:
gris, gris oscuro, gris más claro, negro, casi negro, blanco… No se había dado
cuenta hasta entonces. Toda ella, y todo lo que la rodeaba, estaba pintado del
mismo color que las películas que transmitían en uno de los canales de cable: «en pantalla de plata»,
como le gustaba
llamarlas a su abuela por
la amplia variedad de grises de sus fotogramas, o como en realidad se las
conocía… ¡en blanco y negro! Justo así lo veía todo ahora.
Violeta consideró, como es obvio,
que aquello era rarísimo
y que nunca había estado en una situación similar. Claro, ¿y quién sí? Se talló
los ojos. Tal vez todo era un efecto óptico por seguir despierta a esas horas
de la noche…, si es que seguía siendo de noche, porque en ese pasillo no podía
saberlo. Seguramente el cansancio la había afectado. Parpadeó y volvió a abrir
los ojos, pero aquel lugar tenía el mismo aspecto deslavado que el dibujo que
olvidó una vez en el balcón, bajo la lluvia, y que quedó hecho un borrón gris.
Entonces se dio cuenta de que las voces de los otros niños se callaban por unos instantes, y todo
volvía a ser silencio. Se hubiera escuchado hasta el ruido de una pluma cayendo al suelo. Luego
volvían a escucharse.
Pensó que lo único que podía hacer era seguir adelante.
https://youtu.be/EQAll0w62Ag
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